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Bienvenida

Hace algo menos de un año creé esta bitácora que comencé a llenar de entradas sin rigor ni orden. Hoy, vuelve Hambre y Valentía. En su día, justifiqué el título de este blog como un intento de aportar un pequeño esfuerzo a la escritura y al periodismo a través de internet. Entonces utilicé la definición que el diccionario de la Real Academia otorga a esta expresión:

expr. U. para indicar al arrogante y vano que quiere disimular su pobreza

Mi pobreza es la carencia de bagaje para desempeñar en su máximo nivel la labor que deseo. Algo que intento disimular a base de temporales blogs y prácticas de verano.

Ahora, que ya conozco bien que soy un tipo de hambre y valentía (como expresión), pese a ser una persona que no sufre de apetito y que tiene el defecto de achantarse ante pequeños problemas y otras vicisitudes de la vida, he decidido romper esquemas. Cargarme de bagaje, en este caso sinónimo de equipaje, para ir recogiendo por toda Europa una imagen, un olor, una sensación con la que pueda crecer en un mundo donde los cobardes no salen de las cloacas.

Me he cansado de ser el mediocre al que sólo dedican unos minutos para recriminar lo que he hecho mal. Me voy de Interrail, de Perpignan a Sofía, de Bucarest a Cophenague. Pero no se hagan ilusiones, mi viaje tan solo durará un mes. No temo al viaje de vuelta.  

Aquí expondré los preparativos y, con algo de suerte, el diario de un pasajero saciado y cobarde. Si quieren acompañarme, desde casa, sólo tienen que seguir leyendo. Sean bienvenidos.